Compartir con la comunidad, herramientas prácticas para aprovechar al maximo los alimentos que se cultivan en las chinampas. A través de distintas técnicas de conservación, buscamos mostrar cómo los cultivos, pueden transformarse en nuevos productos útiles para el consumo y la venta.
Observamos una brecha entre la producción y rentabilidad económica. Algunos productores enfrentan una falta de conocimiento financiero sobre sus costos y dificultades para comercializar productos frescos antes de perderse. Además, los consumidores a menudo se muestran poco dispuestos a pagar un precio justo, por lo que estigmatiza el valor del trabajo chinampero.
Principalmente a los productores chinamperos, quienes, al no poder dar saldia rápida a sus cosechas perecederas o enfrentar temporadas de sobreproducción, ven reducidas sus utilidades y valor de su mano de obra.
Xochimilco es de los mayores proveedores de alimentos para la Ciudad de México. La transformación de alimentos es una herramienta de resiliencia alimentaria, permitiendo que la producción sea útil.
Capacitar a los productores en el uso de técnicas y herramientas prácticas de conservación para transformar los cultivos de la chinampa en productos procesados de mayor vida útil, facilitando su almacenamiento y diversificando oportunidades de venta.
En las chinampas de Xochimilco existe una gran producción de hortalizas y vegetales que se cosechan cada año de acuerdo con su temporada. Estos productos son cultivados principalmente para su venta al público general; sin embargo, en los mercados cercanos a las chinampas existe una gran cantidad de comerciantes que también ofrecen sus propios productos, lo que genera una alta competencia y reduce las oportunidades de venta para los chinamperos.
Además, el tiempo y esfuerzo que implica la siembra, el cuidado y la cosecha de las chinampas limita las posibilidades de los productores para dedicarse también a la comercialización de sus verduras y recuperar la inversión realizada. Como consecuencia, una parte de las hortalizas no logra venderse a tiempo y termina echándose a perder, provocando pérdidas económicas para los productores. Asimismo, muchos de los residuos vegetales que se generan ya no son aprovechados y finalmente son desechados.
Este desperdicio no solo representa una pérdida económica, sino también un problema ambiental, ya que se desaprovechan alimentos que aún podrían utilizarse para la elaboración de otros productos, como conservas, composta o alimentos procesados. De igual manera, el desperdicio de hortalizas implica la pérdida del trabajo, recursos y tiempo invertidos durante todo el proceso de cultivo, desde la siembra hasta la cosecha.
La necesidad de enfrentar la baja rentabilidad. Al procesar el alimento, el productor ya no depende solo de la venta inmediata del producto fresco, permitiéndole acceder a mercados especializados que valoran la calidad y están dispuestos a pagar por productos artesanales.
El taller en un principio se buscaba realizar tres sesiones, pero al haber dificultades para coordinar con los chinamperos se redujeron a dos y se cambio la planeación del taller para que en las dos sesiones sean teóricas prácticas.
Para la implementación del taller de conservas se elaboró un manual en el que se recopilaron de manera teórica las técnicas vistas durante el taller, así como información indispensable para la correcta elaboración de las conservas, su almacenamiento y su posible producción a gran escala. Además, se explicó la importancia de estandarizar las recetas para lograr un producto de calidad y establecer un precio justo para su venta al público. Durante la explicación del manual se abrió un espacio de preguntas y respuestas, en el cual se resolvieron las dudas que tenían los chinamperos respecto a los procesos y técnicas presentadas.
En la parte práctica se realizó el mise en place junto con los chinamperos, resolviendo también dudas relacionadas con el corte y manejo de las distintas variedades de verduras cultivadas en sus chinampas. Asimismo, se explicó cómo aplicar la misma técnica de conservación utilizando diferentes tipos de vegetales, adaptando el proceso según las características de cada uno. Finalmente, todas las conservas fueron elaboradas de manera conjunta con los participantes, fomentando el aprendizaje práctico y colaborativo.
Fortalecer la identidad del campesino al transformar su cosecha en un producto de alto valor culinario. Además mejorar la capacidad de las familias productoras para asegurar su propia alimentación mediante el almacenamiento seguro de accedentes y al aumentar el beneficio total, incentivar a los productores a mantener sus chinampas activas y productivas, protegiendo el patrimonio vivo en Xochimilco.
¿Qué funciono?
Funcionó de manera positiva la explicación teórica sobre las técnicas de conservación, ya que permitió conocer qué conocimientos previos tenían los chinamperos y qué experiencias habían adquirido anteriormente. También fue útil preguntar cuáles eran sus intereses y necesidades dentro del taller, lo que ayudó a adaptar mejor las actividades. Además, la organización en equipos, acompañados por un integrante del grupo, facilitó una mejor distribución del trabajo y una atención más personalizada durante la práctica.
¿Qué mejorarían?
Se podría mejorar la coordinación y la planeación general del taller, ya que la pérdida de una de las sesiones previstas afectó la organización de las actividades y la distribución de tareas entre los integrantes del equipo. Esto ocasionó algunos contratiempos durante el desarrollo del taller, principalmente en la administración del tiempo y en la preparación de materiales. Asimismo, sería importante establecer una mejor comunicación entre los integrantes para prever posibles problemas y contar con alternativas en caso de imprevistos. También se podría mejorar la logística del espacio de trabajo y la organización de los materiales, con el fin de agilizar las actividades prácticas y aprovechar mejor el tiempo disponible.
¿Qué aprendieron?
Se aprendió la importancia de planear con mayor anticipación las actividades, los tiempos y los materiales necesarios para el taller, ya que una buena organización permite que las dinámicas se desarrollen de manera más eficiente. Asimismo, se comprendió la necesidad de trabajar en equipo y mantener una comunicación constante para resolver imprevistos de forma rápida y organizada, especialmente cuando hubo falta de algunos materiales durante las actividades. También se aprendió que es fundamental adaptarse a las necesidades de los participantes y buscar soluciones prácticas en el momento, manteniendo siempre una actitud colaborativa y flexible para lograr los objetivos del taller